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“La neta, querer medir la economía digital con las herramientas viejonas del mundo físico es un chorro complicado”, dice Bravo.
Él también explica que poner en regla a los agentes de inteligencia artificial (IA) es uno de los problemas más pesados dentro de la economía digital.
El rollo es así: la mezcla entre la IA y todo lo de bitcoin y criptos ha armado un lío bien cabrón para los sistemas de impuestos en el mundo. Figuras como Changpeng Zhao y Brian Armstrong ya se imaginan un futuro donde estas IAs van a hacer un chorro de transacciones con bitcoin y criptomonedas. Pero el gobierno se queda rascándose la cabeza preguntándose: “¿Cómo le haces para cobrar impuestos a algo que ni tiene forma ni identidad física?”
José Antonio Bravo, un economista español experto en el rollo digital, lo platicó bien a fondo en un podcast titulado “Separando el dinero del Estado”.
Él dice que fiscalizar a estos entes digitales es de los grandes retos que hay, porque trabajan en un nivel que se sale de los controles burocráticos clásicos. La bronca es que estas IAs no son personas, ni siquiera tienen una identidad digital como tú o yo. Son seres 100% digitales, puras máquinas que hacen movidas en un mundo que no es físico para nada.
Eso rompe el chiste para cobrar impuestos, porque no hay una persona o empresa detrás a la que puedas agarrar. Por eso, los sistemas actuales para identificar y cobrarle a alguien no sirven para esta nueva onda.
Bravo pone un ejemplo: “¿Cómo le vas a hacer para parar a un agente que se abre su propia wallet con su clave privada y empieza a mover varo con otros agentes que hacen lo mismo? ¿Quién está trabajando con quién, cómo lo identificas?”
Como estas IAs no tienen identidad vinculada a un proceso de “conoce a tu cliente” (KYC), se la rifan solitas con las monedas digitales como su gasolina para el desmadre financiero.
Intentar aplicar leyes hechas para el mundo real a este mundo digital es una tarea de locos, dice Bravo, porque están intentando medir algo nuevo con reglas viejas.
Otro problemón es que en la economía digital nadie tiene casa fija. Un agente de IA puede estar en un servidor en Islandia, haber sido creado por gente en España o Venezuela, y hacer billetes que se mueven en una dirección bitcoin sin límites ni fronteras. Eso hace casi imposible saber dónde se genera la lana.
Los Estados ya no pueden poner impuestos basados en de dónde viene o a dónde va la feria porque estas cosas están en todas partes y en ninguna a la vez. Si un agente de IA se roba impuestos o falla en su pago, se arma un desmadre legal porque no hay a quién meter a la cárcel o multar: ¿al creador? ¿al programador? ¿al servidor? No hay respuesta fácil.
La inteligencia artificial prefiere usar bitcoin y no andar con bancos porque no tienen personalidad legal pa’ abrir cuentas bancarias. No pueden ir a ventanillas con papeles y nada. Bitcoin, siendo un sistema abierto y sin permisos, les permite tener wallets, mover dinero rápido y sin líos. Así los bancos y las agencias de impuestos quedan fuera del juego.
Bravo y otros líderes ven esto como el mega reto para organizaciones internacionales como la OCDE. El cobro de impuestos en la economía digital será un chalón, porque la riqueza se está volviendo invisible a las herramientas viejas de control.
Por otro lado, mientras la IA anda en la nebulosa legal, los humanos que invierten tienen que hacerse bolas con las reglas de cada país. En Europa, por ejemplo, Alemania está rifando con cero impuestos si mantienes tu cripto más de un año. Malta y Chequia también tienen sus propias ventajas. En Holanda, en vez de cobrar impuestos cuando vendes, te cobran por tener la cripto cada año, como impuesto al patrimonio. Lo bueno para los traders; medio chafa para los que aguantan mucho tiempo.
En España, Bravo dice algo que pocos notan: a veces es mejor mexas trader de bitcoin que tener un chamba con un buen sueldo, porque las ganancias por inversiones pagan hasta 30% en impuestos, y los ingresos por trabajo pueden pasar del 45 o 50%. “A la banda le conviene más ser trader que chambear”, asegura.
Eso sí, en países como Portugal o Alemania, si el trading se convierte en tu curro principal, las autoridades pueden recategorizarte y poner impuestos más pesados.
Al final, la neta es que la economía digital con IA y bitcoin está dejando atrás a los gobiernos. Ya no es solo cosa de tecnología, sino de entender un mundo donde el dinero se crea y mueve sin límites ni caras reales. Los sistemas de impuestos de siempre tienen que actualizarse o arriesgarse a quedarse en el pasado.

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