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Órale, aquí les va la neta sobre el Bitcoin que acaba de soltar Matthew Sigel, un crack en investigación de activos digitales que trabaja en VanEck. El vato dice que, aunque el mercado de Bitcoin anda con señales chidas, no hay que volverse locos y echarnos todo al tiro, porque aún no es el momento para ser súper optimistas.
Este comentario lo dio en una entrevista en YouTube con Anthony Pompliano, un inversionista estadounidense que también respeta mucho el rollo del Bitcoin y su famosísimo ciclo de cuatro años. El punto es que Bitcoin suele subir y bajar en patterns que se repiten cada cuatro años, y esto tiene mucho que ver con el “halving”, que es cuando la creación de nuevos Bitcoins se reduce a la mitad, haciendo que la moneda se ponga más escasa y, por lo general, su precio suba.
Después de cada halving (que pasó en 2012, 2016, 2020 y 2024), el año siguiente suele ser buena onda para Bitcoin, pero el segundo año después suele pegar bajonazo, y 2026 no es la excepción. Por eso Sigel dice: “Pónganse trucha, pero sin clavarse mucho, que el ciclo manda”.
Ahora, si pensaban que era puro drama, agárrense, porque Sigel está optimista por otro lado. Resulta que viendo el mercado de derivados (esos contratos para comprar o vender Bitcoin en el futuro, tipo apuestas seguras o protecciones), hay una señal buena: la gente está pagando un chorro por protegerse de posibles caídas, lo que significa que hay mucha cobertura. Y cuando pasa eso, si no viene un bajón fuerte, las ventas tienden a calmarse y eso puede empujar el precio para arriba. O sea, ya saben, la protección cara puede ser buena onda para el Bitcoin.
También comentó que los “OG”, esos que tienen Bitcoins del bueno desde hace años, no están vendiendo tanto últimamente. Esa es buena señal porque esas monedas viejas suelen chorrear bajitas cuando los dueños deciden soltar, y eso le mete presión al mercado. Pero como esas ventas ya se están calmando, menos riesgo de bajonazo.
Eso sí, no todo es miel sobre hojuelas, porque los mineros de Bitcoin (como la empresa MARA) siguen vendiendo para mantener su negocio en marcha, y para aventarse nuevos proyectos donde se mezcla inteligencia artificial y cómputo avanzado. No es que estén dejando Bitcoin, pero sí necesitan cash y están balanceando su chamba.
Por último, Sigel recordó que aparte del mercado y las ondas técnicas, hay broncas políticas y económicas que no podemos olvidar, como el conflicto en el Estrecho de Ormuz, que es un paso estratégico súper importante por donde pasa una gran parte del petróleo del mundo. Si ahí se pone tensa la cosa, el precio de la energía puede subir, la inflación se dispara y la Reserva Federal en Estados Unidos podría ajustar las tasas de interés. Eso reduce el dinero disponible para arriesgarse en cosas como Bitcoin y otras criptos.
En pocas palabras, estamos en un choque cultural entre las señales de optimismo técnico y la prudencia que manda la historia y la política mundial. Sigel no está diciendo que Bitcoin va a explotar mañana, pero tampoco que se va a caer de tajo. Nos manda a seguirle con cuidado, sin miedo pero sin desmadres.
Así que ya saben, a estar atentos y no dejarse llevar solo por hype, porque aunque la fiesta puede venir, aún falta el toque final para prenderla a todo lo que da.

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