¡Descubre cómo minar bitcoin en Venezuela con gas podría convertirse en la mina de oro del futuro en solo 12 a 18 meses, según Alessandro Cecere!
¡Qué onda! Les cuento que en Venezuela están viendo cómo meterle pilas a la minería de Bitcoin usando el gas que hasta ahora solo queman en los campos petroleros. Sí, ese gas que se va directo a la atmósfera nomás para quemar, sin sacarle nada. Lo que propone Alessandro Cecere, un capo en negocios de Luxor, es aprovechar ese gas para producir electricidad para minar Bitcoin sin tocar la red eléctrica nacional, que a veces ya anda medio chueca.
La idea es buscar acuerdos con PDVSA y el gobierno para que empresas americanas o joint ventures puedan comprar esa energía directo, en dólares, y así evitar que la red eléctrica se caiga. Las primeras zonas donde quieren arrancar están en Zulia, Monagas y Anzoátegui, porque ahí es donde más gas queman y ya hay infraestructura que se puede usar. Además, las empresas Siemens y GE ya tienen permisos especiales (las licencias GL 48A y GL 49A) para chambear con este proyecto.
En palabras del mismísimo Cecere, la Faja del Orinoco va para la segunda etapa porque le ven rollo logístico, pero para proyectos más pequeñitos de 25 a 100 MW con la chamba hecha, se podrían estar dando las primeras mineras en menos de año y medio. Mientras más rápido arranquen, mejor, porque cada mes que pasa sin usar ese gas es dinero tirado a la basura y mucho CO₂ que se chinga el planeta.
También contó que hay un proyecto en Tocoma con 500 MW planeados a 18 meses, hecho por compañías de Argentina y Estados Unidos. El chiste aquí no es esperar al halving de Bitcoin en 2028, sino aprovechar ya ese gas y no seguir perdiendo lana.
Sobre quién se queda con el Bitcoin minado, la onda es que la parte privada tenga las monedas, y el Estado se lleve regalías en dólares o BTC por contrato, como ya se ha visto en El Salvador o con algunas estrategias gringas. Venezuela no es igual que esos países, pero tiene sus ventajas bien perks: la energía casi gratis porque es gas que ya quemaban, la escala para hacer proyectos grandes, la chance de no contaminar y que los gringos puedan meter billete gracias a estas licencias.
La bronca más grande, dice Cecere, es la incertidumbre legal. México y El Salvador ya tienen reglas claras para que no haya rollos con las inversiones, pero Venezuela todavía anda en ese tema. Por eso, cree que ese es el punto que hay que arreglar ya para poder jalar este plan.
No es puro hype ni una fantasía chiflada, es algo técnico y posible que pueda transformar un problema ecológico y económico en una oportunidad para que el país crezca. ¿Te imaginas? Usar lo que sobra para generar lana limpia sin chingar la red y sin tirar gas a lo pendejo. ¡Ahí la llevan!

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