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Las autoridades rusas ya le metieron un lío legal a Pavel Durov, el mero mero y cofundador de Telegram, según informa la prensa de allá. Resulta que lo están investigando por supuestamente ayudar a actividades terroristas, según dice el famoso servicio de seguridad de Rusia, el FSB.
El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó que sí hay investigación y que el FSB solo está haciendo su chamba. Esto se suma a la presión que ya tenían sobre Telegram, porque en febrero el gobierno les puso más reglas y bloqueos, queriendo controlar la app.
Telegram, por ahora, no ha dicho nada sobre todo esto, y cuando medios intentaron contactar a la empresa, pues nada de respuesta.
El rollo empezó porque Telegram se negó a eliminar un montón de canales, chats y bots que las autoridades rusas consideran que difunden cosas extremistas o ilegales. Se habla de casi 155 mil espacios bloqueados o señalados por la policía, con temas que van desde información falsa hasta difusión de drogas.
Los rusos están tan emputados, que podrían etiquetar a toda la plataforma como “extremista”, lo que traería consecuencias fuertes, como criminalizar la venta de suscripciones premium o la publicidad en la app.
Pavel Durov no se quedó callado y en Twitter (o como se diga ahora, X) dijo que el gobierno ruso solo está inventando pretextos para limitar el acceso a Telegram y pisotear la privacidad y libertad de expresión de la banda. Lo comparó con un estado que le teme a su propio pueblo.
Además, Durov asegura que todo es para obligar a los usuarios a usar un nuevo mensajero estatal llamado MAX. Explicó que no solo Rusia ha intentado esto; Irán, por ejemplo, ya lo intentó y no les funcionó porque la mayoría de la gente sigue prefiriendo Telegram a las apps vigiladas.
El chavo está firme en que la libertad no se restringe y que Telegram va a seguir defendiendo la privacidad y la libertad de expresión a toda costa.
Por si fuera poco, este problema en Rusia se suma a otro en Francia, donde Durov estuvo arrestado en agosto de 2024. Aunque en noviembre de 2025 le quitaron la prohibición de salir del país, aún hay una investigación abierta y corre el riesgo de pasar hasta diez años tras las rejas.
Así las cosas, Pavel Durov y Telegram están en medio de una tormenta entre gobiernos que no quieren que la gente use la app libremente.
Ahí queda la historia, joven.

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