Asdrúbal Oliveros revela por qué la regulación de criptomonedas en Venezuela está frenando todo ¡y no lo vas a creer!
El economista venezolano Asdrúbal Oliveros dice que las reglas para las empresas fintech y las criptomonedas en Venezuela están bien pinches duras y no dejan que el sector crezca.
Según él, las leyes son «muy estrictas y rígidas», y eso frena la innovación justo cuando la gente en el país necesita las criptomonedas para sobrevivir a la maraña económica que hay.
En el último episodio del podcast Separando el Dinero del Estado, Oliveros comentó que Venezuela tiene una «gran oportunidad» para que crezcan las fintech por la necesidad de hacer transacciones rápido, pero las leyes se ponen al tiro y frenan todo.
Explica que para operar tienes que pedir permiso al Estado, y ese permiso no siempre llega rápido, a veces ni llega, y eso hace difícil que salgan apps nuevas.
Además, el marco legal que tiene el país, el Decreto Constituyente sobre Criptoactivos de 2018, obliga a que las plataformas trabajen más con bolívares que con criptos, amarrando todo a la moneda local inflacionaria.
Oliveros dice que muchas apps te obligan a convertir todo en bolívares en automático, sin chance de hacer todo en dólares o en cripto, lo cual reduce la utilidad real de las monedas digitales.
Eso limita que la gente y las empresas usen bitcoin o stablecoins como USDT o USDC de forma natural, porque al final tienes que regresar al bolívar, que vale cada vez menos.
En Venezuela solo Crixto y Kontigo son las empresas autorizadas para manejar criptomonedas por Sunacrip, y de esas, Crixto tiene una wallet que funciona con varias redes y varias monedas como bitcoin, ether, dogecoin, litecoin, USDT y USDC. Kontigo, por su parte, permite intercambiar USDT y USDC desde una sola billetera.
En el podcast, Oliveros también habló del «choque» que vivieron las empresas grandes en 2025, cuando el gobierno empezó a cobrar el petróleo en criptomonedas, especialmente con la stablecoin de Tether.
Ese cambio forzado hizo que estas empresas, que estaban acostumbradas a bancos en Estados Unidos o Panamá, de repente tuvieran que aprender a usar wallets y apps de Bitcoin.
Oliveros comenta que para estos corporativos fue un choque fuerte darse cuenta de que los bancos no tenían dólares y que los fondos estaban en wallets digitales.
Los números hablan claro: solo en diciembre de 2025, el gobierno venezolano movió más de 300 millones de dólares en cripto por el petróleo, mientras que en efectivo tradicional solo se pagaron 50 millones.
Pero con los acuerdos petroleros y la relajación de sanciones con Estados Unidos, Oliveros piensa que el uso de criptomonedas en las empresas bajará, porque los bancos volverán a controlar el dólar y el negocio.
«¿Significa eso que Venezuela dejará las criptos? No, nada más cambia la forma en que las usan», dice.
Oliveros aclara que el boom de las criptomonedas en Venezuela no es por moda ni fanatismo, sino por necesidad. La inflación, que pasó del 600% a principios de 2026, obliga a la gente a buscar dónde guardar su plata para que no se la coma la inflación.
Hay quienes dicen que Venezuela tiene mucha adopción de criptos, y sí, pero no por gusto, sino porque no queda de otra.
Algunas empresas que dicen no usar cripto igual están metidas en el juego de manera indirecta; las operaciones con activos digitales ahora son la base para que funcione el mercado paralelo corporativo.
Muchos changarros usan estas monedas digitales para hacerse más fácil la bronca de hacer negocios en medio del caos económico del país.
Oliveros deja claro que aunque las empresas grandes usen menos cripto en el futuro, las criptomonedas ya están en el ADN de Venezuela. Este rollo nació para dar libertad a la gente y ya tiene un espacio bien firme; va a seguir, aunque haya petrodólares de por medio.
Lo que falta para que el sector crezca de verdad es que las leyes aflojen un poco y dejen que las fintech y las criptos se muevan sin tantito problema.

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