¡La tasa en EE. UU. se queda en 3,75% y Bitcoin está pegado a lo que diga Powell!
La Ley CLARITY de Estados Unidos, que busca poner orden en el mercado de activos digitales, está causando bronca porque, según Friederike Ernst, cofundadora del protocolo blockchain Gnosis, podría darle todo el control a los bancos grandotes sobre las criptomonedas.
Lo que pasa es que esta ley quiere que toda la movida crypto pase por intermediarios centralizados, o sea, por poquitos jugadores ya establecidos. Eso, según Ernst, va en contra del rollo original de la blockchain, que es darle poder a los usuarios para que sean dueños de las redes y no solo clientes que rentan acceso a la tecnología.
Ernst dice que si todo se canaliza por estas instituciones, los usuarios podrían perder su autonomía y terminar siendo solo consumidores más, sin participar en el juego como verdaderos dueños. El reto está en que las reglas no terminen matando esa idea chida de propiedad descentralizada.
Aunque la Ley CLARITY tiene cosas positivas, como aclarar qué autoridad regula qué en el mundo crypto y proteger algo importante: las transacciones directas y que cada quien cuide sus criptos, también falla en cuidar las blockchains abiertas y los protocolos DeFi (finanzas descentralizadas). Eso podría hacer que las cripto repitan los errores del sistema financiero viejo, y nadie quiere eso.
Por ahora, la ley está atorada en el Congreso porque los bancos y los cripto no se ponen de acuerdo, especialmente en temas complicados como las stablecoins y cómo se manejan los intereses entre sus emisores y usuarios. En enero, Coinbase, uno de los exchanges más prendidos, se rajó y ya no apoya la ley porque creen que podría dañar el movimiento DeFi, prohibirle rendimientos a las stablecoins e impedir que crezca todo lo relacionado con activos tokenizados del mundo real.
Brian Armstrong, el mero mero de Coinbase, dijo sin tantita pena: “Mejor no tener ley que tener una mala ley”. Por otro lado, el senador Bernie Moreno está bien optimista y dice que para abril la ley podría pasar y llegar al escritorio del entonces presidente Donald Trump para que la firme.
Pero ojo, porque si no se aprueba antes de abril de 2026, las chances de que llegue a ser ley bajan un chorro. Alex Thorn, que sabe un buen de estos rollos, dice que en realidad el problema no son solo los rendimientos de stablecoins, sino también otros puntos como la protección de los desarrolladores y quién manda en la regulación.
Así que, mientras tanto, el debate sigue y la neta el futuro de las criptos en EUA anda en la cuerda floja.

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