¡Increíble pero cierto! USDT y USDC dominan el 36% de las compras de criptomonedas en México ¿Qué está pasando?
Pues resulta que el gobierno de Estados Unidos anunció un fondo estratégico de Bitcoin, y eso hizo que todo el mundo cripto se prendiera. En un mundo donde mucha banda todavía no confía en las monedas digitales, el hecho de que una potencia como Estados Unidos quisiera tener una reserva de la criptomoneda más famosa era algo nunca visto. La idea pintaba como un salto al futuro, una movida para subirse al tren de la innovación financiera y reconocer que tal vez, solo tal vez, el futuro del billete está en la blockchain.
Al principio, con la nueva administración, parecía que todo iba a ir chido: hicieron comités, soltaron un poco de lana y lanzaron comunicados para mantener la esperanza arriba. Pero lo que muchos esperaban —una compra masiva de Bitcoin que hiciera explotar su precio— terminó siendo más un show que acción real. El fondo se armó, sí, pero a medias; no fue ese monstruo comprador que andaban esperando, más bien pareció un juguete para después.
La emoción se topó con la realidad de la política: el fondo fue más una promesa cumplida por cumplir, para que el gobierno diga “sí, ya tenemos el fondo”. Pero en los hechos, no movió el mercado ni tantito. No trae la lana suficiente para hacer temblar el precio de Bitcoin y, para acabarla, lo manejan con pinzas y sin mucha libertad. Los que soñaban con que esta movida validara a Bitcoin a nivel mundial nomás se quedaron con las ganas.
En Washington las decisiones son un cochinero de intereses que chocan. La idea de este fondo no salió de la nada, le dio gusto a mucha banda tech y financiera que ve las criptos como una alternativa chida. Pero en la práctica, topar con la burocracia y los que le tienen desconfianza a todo lo nuevo hizo que la cosa se pusiera difícil.
Estos grupos conservadores no solo traen miedo por la volatilidad del Bitcoin, sino que les huye a que nadie controle el billete digital. Que una moneda no dependa de un banco central les rompe el esquema. Por eso, en vez de hacer un mega fondo, el gobierno decidió hacer algo simbólico, algo que diga “sí, aquí estamos”, pero sin arriesgar mucho. El fondo es más para investigar y guardar poco Bitcoin, que para darle un buen empujón a la cripto.
La decepción se sentía entre la comunidad que apoyó la idea. Querían que USA entrara con todo al mundo digital, pero lo que recibieron fue un acto de cautela. No fue el inicio de una revolución, sino un paso cuidadoso, casi tímido, porque en el fondo el gobierno todavía no está seguro de qué tanto abrazar este rollo.
Claro que se puede pensar que este fondo es un fracaso o pura promesa vacía, especialmente para los que esperaban una lluvia de dinero. Pero si lo vemos diferente, quizá este movimiento no sea tan insignificante. Más que por cuánto Bitcoin tiene, el fondo importa porque marca un precedente.
Que uno de los países más power del planeta reconozca que tener Bitcoin en su reserva es importante, es un paso grande. No solo suena bonito, legitima a la moneda digital como algo serio, no solo un jueguito tecnológico. Esto puede abrir la puerta a más inversiones y una aceptación que poco a poco vaya creciendo, conforme políticos y financieros entiendan mejor de qué va la cosa. Tal vez lo que el gobierno hizo fue más un tanteo, un primer paso pa’ conocer el terreno, no un brinco de fe.
Entonces, la jugada de tener esta reserva de Bitcoin fue más pragmática que apasionada. No es que digan “¡va todo!”, sino que prefieren ir agarrando confianza poquito a poquito. Y aunque mucha raza se quedó con las ganas de una entrada fuerte, el simple hecho de que ya esté en el mapa oficial es un mensaje okey para las criptomonedas.
En resumen, esta movida es el arranque de algo que probablemente se va a poner mucho más interesante en el futuro. Por ahora, es solo la semillita, falta que crezca el árbol.
Chido que hayas leído hasta aquí, pero no olvides que esto no es consejo para invertir ni nada así. Si quieres meterte en el rollo cripto, investiga bien y cuida tu lana.

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