¡Increíble! Dominar miles de átomos con precisión: ¿el Q-day está a la vuelta de la esquina?

Aquí te va la neta sobre el rollo de Bitcoin: Glassnode nos cuenta que ya estamos moviéndonos en la última etapa del ciclo alcista, o sea, que la fiesta para sacar ganancias está en su punto máximo. Desde que BTC dio el brincote hasta los 124,000 dólares, la entrada de lana nueva se ha aflojado un poco, pero ojo: todavía podría pegar un nuevo máximo en uno o dos meses.

Lo chévere es que la banda de nuevos dueños y los que no se quieren soltar están comprando en serio, lo que ayuda a que la presión de vender no se salga de control. Este ciclo está parecidón a los de antes, como los de 2015-2018 y 2018-2022, en donde los récords de precio llegaron más o menos un par de meses después del punto donde estamos ahora.

Las personas que han tenido Bitcoin por años ya sacaron más lana que en casi todos los ciclos pasados, y eso hace que la venta se empiece a sentir. Pero calma, que aunque la moneda bajó casi 9% desde ese pico de 124,000 dólares, la cantidad de gente vendiendo se ve más bajita que antes. No estamos viendo tomas de ganancias locas como cuando Bitcoin rompió la barrera de los 70, 100 o 122 mil.

La neta es que la demanda por Bitcoin sigue siendo fuerte. Los que acaban de entrar al juego se están animando y acumulan un chorro de BTC, mientras que los que tienen el Bitcoin por poco tiempo también están metiendo billete, agarrando las monedas que otros quieren soltar. Eso sí, según Santiment, no hay que volverse locos esperando un pico inmediato; la historia dice que cuando la banda se emociona mucho por comprar en las bajas, muchas veces viene otra bajada.

El sentimiento del mercado anda medio bajoneado desde que Bitcoin quedó por debajo de los 114,000 dólares, pero aún no llegamos al nivel de miedo extremo para que la gente corra a vender todo. Las ballenas siguen picando, sumando más de 56,000 monedas en sus billeteras desde fin de agosto. Además, las carteras en los exchanges bajaron en unos 31,000 BTC en un mes, eso ayuda a que no se desate la venta rápida y masiva.

Así que, aunque el camino está medio bravo, la fiesta de Bitcoin sigue vivita y coleando. Solo hay que echarle ojo con ojo de halcón y no dejarse llevar por las prisas. ¡Ánimo, que esto no termina aquí!

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