¡La amenaza cuántica que podría destruir tus criptos en solo 10 o 15 años está más cerca de lo que imaginas!
Hace no mucho, unos tres años, Pudgy Penguins, la marca de esos tokens NFT medio rechonchos y simpáticos, estaba a nada de irse al hoyo; pero hoy en día, se espera que cierre el año con unos 50 millones de dólares en ingresos. ¡Una locura!
El chavo detrás de todo esto es Luca Schnetzler, o como le dicen en el barrio digital, Luca Netz. Antes de meterse en el rollo blockchain, Luca ya la había hecho con Instagram y luego se puso creativo en el mundo de los juguetes. Era uno de los que más NFTs de Pudgy Penguins tenía, pero la neta, el precio de su colección no le hizo justicia ni un poquito. En abril de 2022, el proyecto tocó fondo, y Luca no se quedó cruzado de brazos: se aventó a comprar la empresa que estaba detrás, Igloo, por 2.5 millones de dólares en Ethereum.
Pero ojo, la cosa no fue de a gratis. En mayo de 2022 se cayó fuerte lo de Terra y el mercado cripto se puso bien bajonero, con los NFTs de capa caída. Pudo haber sido un desastre para Luca. Él mismo dijo en una entrevista: “Si no empiezo a hacer plata de verdad, en seis meses la empresa se va a quedar sin lana, y está claro que no voy a ganar dinero en Web3… Lo único que sé hacer bien son productos físicos”.
Así que decidió crecer con los juguetes, pensando que esos podían alargar la vida del proyecto. Al principio solo alcanzaba para pagar las cuentas, pero poco a poco se volvió un negocio millonario. Mientras tanto, la moda de coleccionar cosas físicas está regresando con todo, y eso le dio vida a los NFTs como Pudgy Penguins para la próxima ola de éxito.
Luca tiene una historia que cuenta una y otra vez: su infancia fue difícil, se cambió de casa mil veces y la escuela no era lo suyo. Con apenas 18 años, hizo su primer millón vendiendo joyas en línea, usando Instagram para promocionarlas entre fans del hip hop. Más tarde, fue jefe de marketing de Gel Blaster, unos juguetes que lanzan pelotitas de gel y se venden en grandes tiendas como Walmart.
Cuando el mundo cripto se puso bien gacho, Luca usó su experiencia en productos para consumidores y llevó a Pudgy Penguins a vender juguetes físicos. Eso no solo mantuvo a flote la empresa, sino que la convirtió en toda una marca con presencia en el mundo real.
Los juguetes no son el negocio más fácil por los margenes bajos, pero la cosa ya se está poniendo buena. Luca dice que ahora ganan millones vendiendo juguetes y que están subiendo poco a poco. Lo que realmente ayudó a que llegaran a tiendas como Walmart y Target fue tener una gran presencia en Instagram, algo que otros proyectos cripto no toman en cuenta. Según él, ahí está la clave, porque a esas tiendas no les interesa cuánto valen los NFTs, sino qué tan vigente está la marca en redes sociales.
Y parece que la apuesta les está funcionando: tienen casi 2 millones de seguidores en Instagram y más de 700 mil en X (antes Twitter). Publican videos chidos que cuentan las historias de dos pingüinos animados, y eso engancha banda.
Aunque muchos ya daban por muerto a los NFTs, hay señales de que la cosa está despertando. Algunas colecciones como CryptoPunks y Moonbirds están viendo un repunte en ventas. Además, la fiebre por los coleccionables, como las tarjetas Pokémon, está creciendo otra vez. eBay comentó que las cartas Pokémon están volviéndose oro puro, con precios que se duplican rapidísimo.
Luca dice que eso es buenísimo, porque cuando los coleccionables físicos revientan, los digitales les siguen la corriente. Algo parecido está pasando con Labubu, esas figuras bien curiosas que vienen en cajas sorpresa, y que se venden como pan caliente (un Labubu raro llegó a valer más de diez mil dólares).
En el mundo digital, plataformas como Courtyard están dándole un giro cool a los coleccionables, con paquetes tipo caja sorpresa para que la banda compre y pueda ganar algo especial. Luca dice que este mercado tiene mucha potencial y que, cuando la gente de a pie empieza a meterse, no hay nada más divertido que coleccionar y mintear NFTs.
Además, Pudgy Penguins no solo quiere ser un simple proyecto NFT, quiere ser la mascota oficial de las criptomonedas. Lanzaron su propia memecoin llamada Pengu en Solana, con un airdrop bien grande de mil 500 millones de dólares. Aunque al principio el precio bajó un buen, ya se está recuperando gracias a toda la fuerza que ha tomado la marca.
Luca sueña alto, soñando con ver a sus pingüinitos hasta en ETFs y en corporativos. Aunque el mercado todavía anda lejos de lo que fue en 2021, la combinación de juguetes y presencia en redes les ha salvado la chamba donde otros proyectos se quedaron en la lona.
Al fin de cuentas, mientras otros proyectos cripto perdían su valor y sus comunidades, Pudgy Penguins apostó por construir una marca auténtica y eso les está rindiendo. Luca dice que eso fue lo que los salvó y que lo hicieron bien cuando nadie más creía.
Así que ya sabes, no es solo cuestión de NFTs raros, sino de buscar nuevas formas de mantener vivo el rollo y entrarle a lo que realmente conecta con la banda. ¡Pudgy Penguins tiene la mira puesta en seguir creciendo y marcando historia!
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