¡Increíble! Las tarifas diarias en Bitcoin se desploman a niveles que no veías ni tu abuelo

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Vikrant Sharma, CEO de Cake Labs, nos cuenta qué rollo con la privacidad en cripto

El Tribunal Supremo de Estados Unidos dejó claro el 30 de junio de 2025 que el Servicio de Impuestos Internos (el famoso IRS) puede pedir datos de criptomonedas sin tanto rollo y sin ni siquiera una orden judicial. ¿Qué significa esto? Pues que la info que tú pones en la blockchain o en un banco, como tus movimientos y pagos, ya no está protegida por la Cuarta Enmienda. Cuando tú compartes esos datos, por así decirlo, pierden el derecho a privacidad.

En palabras simples: casi todo lo que haces con tus criptomonedas en la red se puede revisar libremente por agentes, fiscales o quien tenga tiempo y ganas de darle una buena checada. Esto es porque la blockchain es un libro abierto, donde cada pago queda grabado para siempre.

¿Quién saca provecho de esta “transparencia radical”?

Los que venden análisis para investigar transacciones, los llamados proveedores forenses de blockchain, están felices con este escenario. El mercado de análisis blockchain se pinta para reventarla con 41 mil millones de dólares en ganancias este año, casi el doble que en 2024. Sus herramientas ya pueden detectar más del 60% de las transferencias chuecas de stablecoins, o sea, que rastrean bastante bien lo que pasa.

A los reguladores les está gustando la idea: “Páguenos y cada billetera será un banco de cristal”, dicen los analistas. El problema es que, junto con lo malo, se meten datos bien personales como nóminas, atención médica y hasta donativos políticos en bases de datos que pueden ser vulnerables a filtraciones.

Y pues, olvídate de que el Congreso vaya a poner orden, aquí la única salida es que los ingenieros diseñen sistemas criptográficos que de verdad protejan la privacidad hasta que los políticos se pongan las pilas.

¿Hay solución en la cripto?

Sí hay, y no es magia. Algunos métodos en Bitcoin crean recibos que se pueden compartir sin revelar todo, porque mandan transacciones con salidas diferentes que confunden a los que hacen análisis. Otros métodos mezclan las entradas de muchas personas, haciéndole más difícil encontrar quién es quién en la red.

Esto es mucho mejor que los “pools” de mezcla donde alguien más tiene el control, porque esas mezclas ya están en la mira de las sanciones desde que le dieron en la torre a Tornado Cash en 2022.

Si las wallets y servicios de pago usaran estas herramientas por default, sin esconderlas o venderlas como opciones premium, la privacidad sería más común, y con el internet cifrado en cada esquina, todo mejoraría un buen.

¿Y si ignoramos la privacidad?

Los inversionistas no suelen poner atención a la privacidad hasta que ya están en problemas. Según Emarketer, de 2024 a 2026 el uso de pagos crecerá un 82%, pero apenas el 2.6% de los gringos van a pagar con cripto. ¿Por qué? Porque la gente no confía en la seguridad ni en la privacidad de estas transacciones.

Imagina que la propina que le das a la chica de la cafetería aparezca ligada a tu dirección personal. La gente se espanta y no quiere usar estas billeteras que no protegen su información.

Además, las carteras que no se cuidan van a estar expuestas a que las agencias vean todas sus jugadas, mientras que quienes usen tecnologías de privacidad tendrán una ventaja estratégica porque nadie sabrá qué onda con sus movimientos.

Sálvese quien pueda, pero no te quedes callado

La historia muestra que los mercados premian a quienes apuestan fuerte por proteger libertades y privacidad. Algo parecido pasó con el cifrado en correos electrónicos, que antes era cosa de nerds, y ahora es norma.

Lo mismo puede pasar con la blockchain, si los desarrolladores, custodios y las soluciones de segunda capa hacen que tener privacidad no sea un lujo, sino la regla.

Si no se hace nada, vamos a depender de los jueces y las políticas que cambian como el clima, y el sueño de las finanzas descentralizadas quedará solo como un recuerdo: una red abierta y vigilada al mil.

El Tribunal Supremo ya habló. Ahora le toca a los ingenieros ponerle pila y crear herramientas de verdad para proteger a los usuarios.

Si no, las blockchains serán solo un gran cristal donde todo mundo ve todo.

Vikrant Sharma, CEO de Cake Labs

Este texto solo informa y es opinión de Vikrant, no es consejo legal ni financiero.

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