La transición post-cuántica llegó para quedarse y no puedes seguir haciendo como que no pasa nada
¿Qué onda, banda? Les traigo la neta sobre cómo Blockstream, la empresa de Adam Back, está echándole ganas para que Bitcoin resista a las súper computadoras cuánticas que prometen reventar la seguridad de las criptos. El 30 de marzo lanzaron SHRIMPS, un nuevo rollo de firma digital que aguanta el golpe de esas máquinas futuristas, pero sin hacer que las transas de Bitcoin se vuelvan un relajo gigante.
Les explico: cada vez que mueves Bitcoin, firmas la transacción para que nadie se haga los locos con tu lana. Hoy se usa un algoritmo llamado ECDSA (que pesa como 70-75 bytes por firma), pero las computadoras cuánticas podrían romperlo fácil. El problema es que las firmas poscuánticas suelen ser gigantes, como las del estándar SLH-DSA, que pesan casi 8 mil bytes ¡una locura! Eso hace que las transacciones ocupen demasiado espacio en cada bloque, y como los bloques son limitados, pues se puede poner más lento y caro todo.
Aquí entra SHRIMPS, que es un nuevo sistema que hace firmas de unos 2,564 bytes, tres veces más chiquitas que esas firmas pesadas del estándar estadounidense NIST, y mucho más práctico para usar en varios dispositivos al mismo tiempo, como tu celular y tu wallet física. Esto es clave porque el anterior intento de Blockstream llamado SHRINCS, aunque hacía firmas bien pequeñas (~324 bytes), nomás funcionaba bien en un solo dispositivo, y las cosas se complicaban si querías usar otra cartera de respaldo.
Con SHRIMPS, puedes usar varios dispositivos que tengan la misma semilla para firmar sin estar sincronizándolos todo el tiempo. Eso sí, cada dispositivo tiene que recordar cuántas firmas ha hecho, porque si pierde ese conteo se va a poner a usar firmas más gordas, pero no pasa de volada la seguridad, se va perdiendo poco a poco.
Mientras tanto, Google acaba de tirar un estudio donde dicen que para que una supercomputadora cuántica le haga trampa a Bitcoin, necesita 20 veces menos poder del que pensábamos. Eso quiere decir que ya no es ciencia ficción que estas máquinas vengan a hacer un desmadre, y es más urgente buscarles la vuelta para proteger nuestras criptos.
Blockstream también ha probado estas firmas poscuánticas en Liquid, su sidechain de Bitcoin, sin cambiar reglas gacho, usando un lenguaje especial de contratos inteligentes llamado Simplicity, que dejó meter verificación poscuántica sin broncas.
Claro, meter esto en la base de Bitcoin no es cosa fácil; se necesita que toda la banda de desarrolladores, mineros y usuarios se pongan de acuerdo, y todavía no hay fecha para eso. Por ahora, la cosa es que SHRIMPS va preparándose para ser esa capa extra que haga que Bitcoin no se deje tumbar por los cuánticos cuando estos estén listos.
Así que ya saben, la batalla contra la computación cuántica está en marcha, y aunque falta mucho para que eso pegue de lleno, hay quienes no quieren dormir en sus laureles y están haciendo lo necesario para que Bitcoin siga firme y fuerte. ¡Ánimo, raza!

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