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¡Triplica la recaudación en Venezuela ocultando la economía invisible con USDT!

Olvídate del petróleo, porque la nueva bomba está en la mano de los venezolanos y se llama economía digital. Aquí el Bitcoin (BTC) y las stablecoins como el USDT de Tether están armando un mercado que no hace mucho ruido, pero mueve tanta lana que hace que los números oficiales no cuadren ni tantito.

En la Cumbre Crypto Global 2026, que se llevó a cabo en Margarita del 26 al 28 de marzo y a la que CriptoNoticias cachó, Richard Ujueta, presidente de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e), soltó unos datos que le sacan chispas a lo que el gobierno reporta.

Resulta que en 2025, nada más en pagos móviles, la economía digital en Venezuela movió 51 mil millones de dólares. Ujueta dice que la clave para arreglar las finanzas públicas no está en poner más impuestos, sino en hacer visible esta “economía invisible” gracias a la trazabilidad, incluyendo las criptos como el USDT.

Esto no se armó de la nada, sino que es la respuesta del venezolano que se la ha rifado con la tecnología ante años de restricciones y crisis. Con un nivel de digitalización financiera del 96%, Venezuela está arriba en la región, y eso hace que las stablecoins entren en el comercio diario con una velocidad que deja a todos con la boca abierta.

Ujueta lo explica clarito: “Tenemos la bancarización más alta de Latinoamérica, casi al 95%, pero lo más bandido es que la digitalización financiera está en 96%. Eso nos pone en la liga de países desarrollados y explica por qué los venezolanos adoptan tan fácil las criptos.”

Aunque no lo dijo, vale la pena mencionar que esta fortaleza tecnológica aguanta el cotorreo con un internet que a veces fallota y un apagón que se ha puesto más intenso en 2026. Por eso, el sector privado ha tenido que meterle inversión de a de veras, desde antenas satelitales hasta generadores de luz propios para que no se caigan las transacciones.

Esto no es lujo, es necesidad, pa’ que todo se mantenga funcionando a pesar de los apagones constantes, aunque esto también hace que operar aquí sea más caro que en otros lados.

Cuando se ponen las piezas juntas, Cavecom-e nos saca de onda con datos que hacen que replanteemos qué tal va la economía del país. Por ejemplo, el uso de criptomonedas el año pasado fue de más de 44 mil millones de dólares, y eso sin contar otros sectores que usan mucho la tecnología, como el delivery que mueve 2.2 millones de paquetes diario, o los créditos digitales que dan tres veces más que la banca clásica.

Richard también nos cuenta que, mientras en China un 66% de su economía ya es digital y el petróleo ni aparece en sus cifras, en Venezuela las ventas petroleras sólo facturaron 13.5 mil millones en 2025, y un solo sector digital como el financiamiento “Compra Ahora, Paga Después” (BNPL) ya representa cerca del 3% del PIB. O sea, la economía oculta que se mueve fuera de los números oficiales es gigante, y puede ser la clave pa’ sacar al país del bache.

Aquí la movida que propone la cámara es simple: hacer que los puntos de venta usen dispositivos fiscales y que el pago móvil y las criptos sean transparentes. Ahora mismo, muchos negocios se chingan con las facturas y el IVA, quedándose con impuestos que ya pagó el cliente.

Ujueta dice que la invisibilidad de estas operaciones pega a todos, y que si las ventas digitales fueran visibles, el SENIAT podría aumentar su recaudación hasta 3.5 veces, sin poner impuestos nuevos ni cargarle más al ciudadano. Incluso, plantea que eso podría bajar el IVA a números más bajitos.

Pero hay bronca porque más de 3.5 millones de emprendedores y comercios chicos tienen miedo de formalizarse. Temen que eso signifique cobrarles más impuestos o que los embarren con sanciones y burocracia. La informalidad para muchos ha sido su única salvación en tiempos duros.

La clave está en agarrar la agilidad que ya tienen los venezolanos con su cel a la hora de hacer pagos, y usarla para construir una economía formal, clara y, sobre todo, visible para que todos ganen.

Ahora, en el tema de las remesas, Venezuela anda en boca de todos porque es un laboratorio mundial de criptoactivos. Somos los número uno en Latinoamérica en adopción de crypto por persona y novenos del mundo. Eso se debe a que casi toda la gente está conectada y usa el dinero digital, no nomás por la crisis, sino porque ya contamos con la tecnología para hacerlo chido.

Esto hace que las criptomonedas sean la columna vertebral para la plata que entra y sale del país. Según Ujueta, el 90% de las remesas pasan hoy por bitcoin y otras criptos, y hay como 5.5 millones de usuarios de Binance entre Venezuela y su diáspora.

Lo interesante es que ahora la cosa cambió y ya no solo se recibe dinero, sino que los venezolanos están mandando más plata para familiares en Colombia, Ecuador y Perú, que antes era al revés. A esto le llaman “remesas inversas”.

Esta movida de dinero “aguas abajo” sostiene el consumo en las grandes tiendas y demuestra que la economía digital está activa y con más vida que lo que muestran las cifras oficiales.

En resumen, la economía digital de Venezuela no es cosa de juego: mueve un dineral, desafía lo que dicen los papeles y tiene al país apostándole a un futuro que combina tecnología, chamba y mucha creatividad para seguir adelante.

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