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Aquí te va la onda con Ethereum y su bronca reciente, pero bien explicado y sin tanto rollo.
Primero lo primero: los derivados de ETH están diciendo que los peces gordos andan buscando ponerse pilas y cuidarse de que la cosa se ponga fea. Las mesas profesionales —o sea, los que se la rifan con las inversiones grandes— andan cubriéndose para no perder en caso de que baje de a devis. Todo esto pasa en medio de un desmadre global que no deja de encender focos rojos.
Aunque Ethereum ha bajado un poquito en actividad, los institucionales siguen con todo en la red porque les late la idea de la descentralización. Eso mantiene a ETH en la cima, como si fuera el “rey” a pesar del bajón.
En las últimas fechas, el precio de Ether pegó una buena caída del 6%, luego de un intento medio chistoso de subir a 2,200 dólares el miércoles. Esto pasó justo cuando las acciones en EU se rajaron, todo por el rollo de la guerra en Irán que ya lleva seis días. Eso cegó el transporte de gas y la producción de petróleo por allá, y el petróleo WTI subió a precios que no veíamos desde julio del 2024.
Con el cotorreo de la guerra, los inversionistas le quitaron la risa al crecimiento económico y se pusieron más cuidadosos, sin querer arriesgar mucho. Otra mala para el ánimo fue que la administración Trump se llevó un revés legal en sus aranceles, cuando un tribunal federal dijo “nel” a que se usen poderes de emergencia para aplicar esos gravámenes. Eso también afectó a los traders, que andan bien nerviosos.
Así que Ether está en medio de todo ese relajo macroeconómico, que ha frenado su avance aunque hace poquito tuvo un repunte del 22% después de caer a 1,800 dólares a finales de febrero. Pero la verdad es que los datos en cadena y derivados muestran que la banda que apuesta al alza anda bien agüitada y sin ganas.
Revisando los futuros de ETH a 30 días, la prima está muy baja, o sea, nadie está muy dispuesto a echarle más lana para apostarle fuerte a que suba. Eso se explica porque ETH sigue un buen de abajo, casi un 58% bajo su récord en agosto de 2025, que estuvo en 4,956 dólares. Para ver si los expertos ya se imaginan más caídas, hay que ver el mercado de opciones.
Cuando las ballenas y los que hacen mercado se ponen nerviosos, la relación de opciones para protegerse (put-call) pasa de 6%, llegando a veces hasta 15% si está muy feo el panorama. El jueves pasado esa medida estaba en 7%, mostrando que el miedo sigue latente y que los que apuestan a que baje tienen más chance de empujar esa incertidumbre para abajo. Además, con rollos extra como las pérdidas en crédito privado en EU y los despidos en empresas, Ether tiene sus propias broncas para levantarse.
Ahora, ¿qué onda con Ethereum y las apps descentralizadas (DApps)? Pues su actividad en la red se estancó después de un repunte sencillo en febrero. La neta, para que ETH sea chido y su precio se mantenga fuerte, necesita que la gente siga usando la blockchain. Parte de eso es el quemado de tokens, que depende de que haya competencia para meter transacciones, sobre todo en los intercambios descentralizados (DEX).
Los volúmenes en DEX en Ethereum llegaron hasta 12,600 millones de dólares a la semana, pero bajaron desde los 20,200 millones que se vieron hace un mes. Y los ingresos de las DApps cayeron a 14.1 millones de dólares en siete días, o sea, casi la mitad menos que el mes pasado. No nada más Ethereum vive ese bajón: blockchains como Solana también vieron caer sus volúmenes un 50% en el mismo periodo.
Pero aquí está lo chido: Ethereum sigue siendo la neta para cuando la demanda de DApps se levante otra vez, porque tiene el control del 65% del valor total bloqueado (TVL) en el mercado blockchain, contando las soluciones para acelerar la red que están en capa 2.
Solo la capa base de Ethereum tiene 55,400 millones de dólares en TVL, mientras que su rival más cercano, Solana, trae 6,800 millones. Esto dice mucho: los inversionistas grandes prefieren apostar por la descentralización, aunque redes como Solana o BNB Chain tengan comisiones más baratas y sean más rápidas para usar.
Así, aunque las cifras actuales de Ether no pintan super chidas y los derivados andan bajoneados, eso no quiere decir que el precio se va a caer de volada. Si ETH logra subir a 2,400 dólares otra vez, el ánimo puede cambiar rápido y empezar un buen movimiento al alza. Por mientras, el precio está muy pegado al cómo se siente la banda con el riesgo, y como todos andan medio asustados, es complicado que salga un buen impulso.
Y un último que nada más para que lo tengas en mente: toda esta información es bien informativa, pero no es un consejo de inversión. La decisión y el riesgo corren por tu cuenta, así que siempre investiga bien antes de aventarte con tu lana. ¡Suerte!

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