¡Alerta! Las reglas confusas de las stablecoins podrían darle un buen susto a los bancos 🚨💸
La cosa está medio enredada con las reglas sobre las stablecoins, y eso pone a los bancos de toda la vida en desventaja frente a las empresas de criptomonedas, dice Colin Butler, un pez gordo de Mega Matrix.
Resulta que los bancos ya metieron lana en tecnología para manejar activos digitales, pero no pueden echarle toda la carne al asador porque los políticos no se ponen de acuerdo en qué son exactamente las stablecoins: si son depósitos, valores o algo nuevo. Sus abogados les dicen que mejor no gastar hasta que haya claridad.
Algunos bancos grandes ya tienen parte del equipo listo: JPMorgan hizo su red blockchain llamada Onyx, BNY Mellon anda con custodia de activos digitales, y Citigroup ya jugó con depósitos tokenizados. Pero el rollo del gasto y la ambigüedad legal hace que no puedan sacar todo el potencial de estas inversiones porque los encargados de riesgos y cumplimiento tienen miedo de que algo salga mal.
Por el otro lado, las cripto empresas ya están rodando en esas zonas grises hace tiempo, así que siguen jalando sin tanta bronca. Los bancos, en cambio, no pueden arriesgarse a andar en ese terreno resbaloso.
Ahora, otro mambo que les preocupa a los bancos es que las stablecoins están dando mejores ganancias que las cuentas tradicionales. En los exchanges de cripto, te pueden ofrecer entre 4 y 5 % de rendimiento, mientras que en un banco normal de EE.UU. apenas te dan menos del 0.5 %. Butler dice que la gente con lana se mueve rápido cuando ve billete extra, y que ahora cambiar de cuenta bancaria a stablecoins toma solo unos minutos.
Pero Fabian Dori, de Sygnum Bank, un banco suizo digital, dice que la diferencia es grande pero no para que se arme la fuga masiva ahorita. La gente todavía le apuesta más a la confianza, las reglas, y que el sistema no se desmorone. Aun así, podría haber una migración chiquita, sobre todo entre empresas, usuarios de fintech y gente que mueve mucha plata a nivel internacional y ya conoce cómo hacer estos movimientos.
Cuando las stablecoins se vean como billete digital productivo, no solo como monedas para transar cripto, entonces sí que los bancos van a sentir la presión bien cabrona.
Butler también avisa que si los políticos empiezan a ponerle más límites al rendimiento que pueden dar las stablecoins, la mona se va a volver loca y la lana podría irse a países donde hay menos reglas y más riesgo. Por ley en EE.UU., quienes emiten stablecoins no pueden pagar intereses directos, pero los exchanges siguen dando rendimientos con préstamos, staking o promos. Si ponen más freno, la plata podría ir a productos más raros, tipo tokens sintéticos como el USDe de Ethena, que gana dinero en mercados de derivados, no con reservas normales.
Y si la raza empieza a hacer eso, los reguladores podrían estar metiendo cabeza donde no deben, porque más dinero se va a ir a lugares donde nadie sabe bien qué pasa y sin tanta protección para los usuarios. Como dice Butler, “la lana siempre busca dónde ganar más”.
Así que, banda, hay que estar pilas con este rollo, porque las reglas y el dinero están bailando un tango bien intenso.

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