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El 1 de agosto se cumplen ocho años desde un momento bien clave en la historia de Bitcoin (BTC). Fue cuando en 2017 se activó Segregated Witness, o SegWit para los cuates, una actualización épica que cambió el juego y causó que la red se partiera en dos con un hard fork.

A ese día lo conocen como el “Bitcoin Independence Day”, porque redujo el poder que tenían los mineros sobre el protocolo y dio pie a la creación de Bitcoin Cash (BCH). Esto dejó en claro las broncas entre la comunidad sobre cómo debería crecer Bitcoin para aguantar el peso de ser usado por todos en el mundo.

Lo que se armó fue la famosa “Guerra del tamaño de bloque”. Por un lado estaban los que querían que los bloques de Bitcoin siguieran chiquitos, y por el otro los “big blockers”, que eran mineros y empresas queriendo bloques más grandes para meter más transacciones y que BTC funcionara chido para pagos diarios y negocios.

El líder de los big blockers fue “Bitcoin Jesus”, Roger Ver, quien decía que Bitcoin no estaba cumpliendo la idea original de Satoshi Nakamoto de ser un sistema de efectivo electrónico para todos, porque los bloques tan pequeñitos nunca podrían soportar la cantidad de transacciones necesarias para el mundo.

Pero los que manejan los nodos, desarrolladores y usuarios normales se pusieron las pilas para defender el tamaño pequeño. Su argumento era que si los bloques crecían, los nodos necesitarían mucho más espacio para guardar info, y eso haría que la banda promedio no pudiera correr su propio nodo. Eso haría que solo algunos grandes tuvieran control, cosa que va contra la idea de una red descentralizada.

En agosto de 2017 se activó la BIP 91, que abrió la puerta para que Bitcoin pudiera crecer con la ayuda de la Lightning Network, una red que permite hacer pagos rápidos y baratos fuera de la cadena principal, para luego registrar todo en el libro de cuentas oficial.

Pero ese mismo día, los big blockers dijeron “ándale, nos vamos” y cortaron con la red original, naciendo así Bitcoin Cash (BCH), lo que cambió la historia de Bitcoin para siempre.

Después de ese hard fork, el precio de Bitcoin Cash ha subido y bajado bastante. Alcanzó su máximo cerca de 1,600 dólares en mayo de 2021, pero luego se desplomó hasta unos 90 dólares en la caída del mercado de 2022. Ahora anda por los 552 dólares, casi igual que cuando recién salió.

En cuanto a Bitcoin, la neta ha sido una bestia. En esos ocho años ha subido como 4,200%. En 2017 andaba por 2,718 dólares y ahora ronda los 115,000 dólares, aunque su máximo histórico fue como 122,000 en julio.

Hoy Bitcoin tiene una capitalización de mercado de más de 2.2 billones de dólares, mientras que Bitcoin Cash anda por los 10.9 mil millones.

La bronca entre BTC y BCH sigue latente: unos quieren que Bitcoin sirva para todo, desde compras diarias hasta guardar info, y otros ven a BTC más como una reserva de valor descentralizada, como el oro digital. Y esa discusión todavía no acaba.

Eso sí, no te olvides: esto no es consejo para invertir, cualquier movimiento trae riesgo y tienes que hacer tu tarea antes de aventarte.

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