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El pasado miércoles 2 de julio, el oro siguió subiendo por tercer día consecutivo. ¿La razón? La incertidumbre en las negociaciones comerciales de Estados Unidos, que este rollo sigue haciendo que los inversionistas busquen refugio en activos seguros, como el oro, según Antonio Montiel, experto de ATFX Education.

Ese mismo día, Irán anunció que ya no va a cooperar con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), lo que subió la tensión con Estados Unidos y otros países occidentales. Esto le dio un empujón extra al precio del metal precioso. Además, el oro sigue en modo compra gracias a la combinación de la incertidumbre internacional, los riesgos geopolíticos, el dólar más débil y las compras que hacen los bancos centrales.

Pero ojo: Montiel dice que para que el oro rompa su récord histórico de $3,500 dólares por onza (ese máximo fue en abril), tendría que pasar algo bien fuerte, como un conflicto más serio en Medio Oriente o un recorte grande en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.

Por otro lado, el petróleo también se puso las pilas y subió casi un 3% ese mismo día, gracias a la esperanza de que avancen las negociaciones sobre aranceles y por todo el rollo geopolítico en Medio Oriente. Irán sigue con su programa nuclear y no quiere colaborar mucho, lo que ha puesto las cosas tensas, y hasta podrían cerrar el Estrecho de Ormuz si la bronca escala.

Aunque los inventarios de crudo en Estados Unidos crecieron más de lo esperado —subieron casi 3.8 millones de barriles, según el Departamento de Energía—, el mercado esperaba que bajaran. Eso también hizo que el precio se moviera en diferentes direcciones.

Al siguiente día, jueves 3 de julio, el oro se puso a la baja, rompiendo su racha de subidas. ¿Por qué? Porque salieron datos de empleo en Estados Unidos mucho mejores de lo que decía el pronóstico: se crearon 147 mil empleos en junio, buenísimo para la economía y el desempleo bajó. Esto le quitó un poco el gusto al oro, ya que mientras la Fed no baje las tasas de interés, el oro no se ve tan atractivo porque no genera intereses.

Con ese dato, el dólar se fortaleció y eso presionó todavía más al oro, que usualmente brilla cuando hay miedo o incertidumbre, pero ahora la economía pinta más sólida y la Fed no planea recortes inmediatos.

El petróleo, por su parte, cerró a la baja el mismo jueves. Esto se debe a señales de que Estados Unidos e Irán podrían regresar a la mesa de negociaciones nucleares y a que la OPEP+ está pensando en aumentar la producción. En los últimos tres meses, ocho países ya han aumentado casi 411 mil barriles diarios y podrían seguir así en agosto.

Además, el dólar fuerte también le bajó el precio al petróleo, porque, al estar más caro el dólar, a otros países se les complica comprar crudo en esa moneda. La noticia de que Irán e Israel acordaron un alto al fuego y el posible regreso a pláticas nucleares hizo que el mercado se relajara un poco.

En resumen, la economía gringa está fuerte y la Fed mantiene una postura rígida de tasas altas, lo que le quita atractivo al oro que, por cierto, no paga intereses. Por otro lado, el petróleo sufre altibajos por la mezcla de tensiones políticas y movimientos en la oferta.

Vale la pena recordar que toda esta info no es consejo para invertir, y cada quien debe hacer su tarea antes de aventarse con su lana en cualquier mercado. ¡Así nomás!

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