Vitalik Buterin revela que la idea más poderosa de las criptos aún está en pañales y nadie lo esperaba

Vitalik Buterin revela que la idea más poderosa de las criptos aún está en pañales y nadie lo esperaba

Hacer una obfuscación segura ha sido un cotorreo bien cabrón. En 2001 se demostró que la versión perfecta era imposible, así que los investigadores se pusieron a perseguir una versión más chida pero menos poderosa llamada iO. Lleva casi veinte años de intentos rotos y sudor. La buena noticia es que ahora sí se puede armar iO con supuestos de seguridad decentes.

Pero lo malo es que, como dice Buterin, los tiempos de ejecución son “galácticos”: en teoría suena chido, pero en la práctica es una tortuga de la raza más lenta.

Buterin dice que esto es como lo que pasó con los SNARKs, esas pruebas de conocimiento cero que ahora son la onda en Ethereum para escalar, allá por 2010. Antes eran solo curiosidades, pero después de años de optimización se convirtieron en algo chido y funcional. Así que el rollo es que la obfuscación podría seguir esa misma ruta, de ser teoría loca a ser herramienta de verdad, aunque hoy en día correrla salga carísimo.

Las monedas de privacidad como Monero ya ocultan cosas en una blockchain viva, entonces, ¿por qué Buterin dice que el tema sigue sin resolverse? Pues porque ocultan cosas diferentes. Monero es maestro ocultando datos de las transacciones: quién le paga a quién, cuánto dinero se mueve, con cosas como firmas anilladas, direcciones stealth y cantidades confidenciales.

Pero la obfuscación de Buterin es otra onda: oculta la lógica del programa, el código mismo, no los datos que pasan por ahí. Como él dice, iO esconde el código, no los datos. Monero ya lleva más de una década protegiendo la privacidad de las transacciones, pero la obfuscación de programas nunca se ha usado en producción en serio, y cerrar esa brecha es lo que él está buscando.

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