¡El carry trade regresa y Bitcoin no sabe ni por dónde lo atropella!
El Banco de Japón (BOJ) se la juega el 16 de junio con una decisión que podría mover mucho más que solo su moneda.
En esos días, el BOJ tendrá su reunión de política monetaria para definir qué harán con las tasas de interés. Todo apunta a que subirán la tasa de referencia del 0.75% al 1.0%, algo que no veíamos desde 1995. Esto es para controlar la inflación que anda armando bronca en Japón, pero ojo, también podría afectar la plata que circula por el mundo y golpear a inversiones riesgosas como Bitcoin.
Ya se siente el cambio: los bonos a 10 años en Japón están rockeando a niveles que no se veían desde 2008. Y, para darle más sabor, el gobernador Kazuo Ueda anda enfermo y no estará en la reunión, pero los expertos creen que eso no va a cambiar el plan del banco.
Lo que de verdad trae nervios es cómo va a afectar esto al famoso carry trade, que es cuando se piden préstamos en yenes (que son baratísimos) para invertir en otros lados donde se gana más lana. Si suben las tasas en Japón, esta jugada se pone menos atractiva y muchos van a querer sacar su dinero y traerlo de vuelta, lo que puede causar un desmadre en los mercados internacionales.
La inflación es el nuevo jefe que el BOJ quiere controlar. Aunque ha bajado un poco, sigue ahí dando lata, sobre todo por los precios de la energía, el yen débil y la falta de mano de obra. Por eso, todos los ojos estarán pegados a lo que diga Shinichi Uchida, el vicegobernador, después de la reunión. Se espera que se ponga firme para evitar que el yen se descontrole.
Y para ponerle más drama, la política mundial anda movida: Trump anunció que casi casi sellan un acuerdo con Irán, lo que abriría de nuevo el paso marítimo del estrecho de Ormuz. Este paso es clave porque por ahí pasa un chorro del petróleo y gas natural que mueve al mundo. Si se abre, ayudaría a bajar los precios y a tranquilizar un poco la inflación.
Mientras tanto, Bitcoin parece feliz y se mantiene por encima de los 64 mil dólares. Por ahora, los inversionistas andan medio cautelosos, pero la movida que haga el Banco de Japón podría ser la que marque la pauta para la plata global en lo que queda del 2026. Así que pilas, que se viene buen cotorreo en los mercados.

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