¿Bitcoin tocó fondo? Glassnode revela el secreto entre 46.000 y 54.000 dólares que nadie esperaba
La cosa se puso intensa cuando el precio de bitcoin (BTC) se aventó por debajo de los 60,000 dólares, y pues, se armó el pánico típico en el mundo cripto. Todos empiezan a soltar pronósticos bien bajistas y salen los fantasmas de crisis viejas. Pero calma, no es que bitcoin se vaya a ir al suelo sin más; parece que está buscando agarrarse de un soporte que ya tenían bien checado los algoritmos financieros.
Para entender dónde podría frenar esta caída, que ya ha perdido más del 50% desde su máximo histórico, expertos como los de Glassnode están viendo qué onda con los inversionistas que llevan tiempo en esto, los que no se brincan al montón de la volatilidad.
Con algo que llaman Precio Realizado, que es como el promedio al que la banda compró sus bitcoins la última vez, detectaron que hay una barrera fuerte cerca de los 54,000 dólares. Es como el punto donde los que aguantan varados no quieren vender perdiendo lana.
Si esa barrera se rompe, hay un segundo escudo en casi 46,200 dólares, basado en cuánto tiempo la gente ha tenido sus monedas guardadas. Juntando estas dos cosas, los expertos creen que entre 46,000 y 54,000 dólares podría estar ese “piso” donde la nerviosidad se calma, porque las billetas grosas empiezan a acumular.
Aunque ahorita la caída se ve fea porque desde su máximo de unos 126,000 dólares el bitcoin bajó más de 65,000 USD, comparado con bajones pasados, esta corrección es más suave. Antes se veía una sangría del 77% al 85%, pero ahora se ve menos dramática.
Claro, algunos analistas te dicen que si la cosa se pone más fea por crisis global o una capitulación fuerte, el precio podría romper esos soportes y caer todavía más. Los modelos solo marcan rangos de precio, no fechas, así que es cuestión de tener paciencia.
Bitcoin anda rondando cerca de su media móvil de 200 semanas, que en otras caídas ha funcionado como una especie de colchón, junto con ese precio promedio de adquisición que comenté. Así que, aunque el panorama se ve complicado, no está tan chorreado como para tirarse a la basura.
Ahora la movida es ver cuánto aguantan los inversionistas de a largo plazo, porque más que los números fríos, el futuro dependerá de si se animan a comprar o a vender y cómo se comporta la economía mundial, que sigue metiendo presión desde afuera. En resumen, hay que estar pilas y, sobre todo, tener paciencia.

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