¡Increíble! Así se está creando un imperio de Bitcoin en el campo latino con caña de azúcar

¡Increíble! Así se está creando un imperio de Bitcoin en el campo latino con caña de azúcar

El sur de Sudamérica, que es puro campo y agricultura, encontró una manera bien original de aprovechar lo que les sobra: convertirlo en código digital. A partir del mes que viene, las tierras donde crece la caña de azúcar en el centro-oeste de Brasil no solo van a dar azúcar y etanol, sino que también van a alimentar unas máquinas especiales que minan Bitcoin.

Esto va a pasar en la planta de Ivinhema, donde una empresa llamada Adecoagro va a abrir un centro de datos solo para la minería de Bitcoin. Pero aquí no se van a gastar fósiles, ni se van a conectar a la red eléctrica pública; las máquinas van a jalar energía quemando bagazo y vinaza, que son residuos que quedan después de cortar y procesar la caña para sacar etanol.

La idea nació en septiembre de 2024, cuando Adecoagro hizo equipo con Tether, una empresa grande en el mundo de las monedas digitales, que ahora controla esta agroindustria. Según ellos, tienen la capacidad para generar 230 megavatios de energía limpia, pero la demanda local cambia, y muchas veces no pueden usar toda la electricidad que producen, así que terminan vendiendo casi el 70% a la red tradicional.

Cuando los precios bajan, vender esa energía ya no les conviene mucho, y ahí es donde entran los mineros de Bitcoin: ellos son como los consumidores que agarran toda esa energía que se queda de sobra y la convierten en un dinero que se guarda para largo plazo.

Para hacerlo, van a usar 1,280 mineros ASIC, que son máquinas diseñadas para validar transacciones de Bitcoin en todo el mundo. Ahí empezarán con 10 megavatios, pero los ingenieros quieren subir hasta 40 megavatios en seguida, según reportes locales.

En una reunión tecnológica con gente del gobierno, Mateus Lexugo, un representante de Adecoagro, comentó que ellos no están detrás del Bitcoin como inversión, sino que buscan probar que su energía renovable puede usarse en proyectos tecnológicos así de innovadores. Esto sería solo el primer paso para sacar más provecho de la energía que generan y hacer más cosas chidas con ella.

Este rollo tiene mucha chamba y debate, porque mientras algunos ambientalistas critican que la minería de Bitcoin consume un montón de electricidad, los que la defienden dicen que si se hace con biomasa, ayuda a reducir las emisiones de gases contaminantes y además le da una lana extra a las comunidades rurales.

Ya se sabe que Brasil ha llegado a ser un destino muy bueno para los mineros de Bitcoin porque ahí hay mucha energía limpia que no se usa bien, se desperdicia por falta de líneas eléctricas adecuadas. Por ejemplo, algunas plantas eólicas y solares pierden hasta el 70% de la energía que podrían producir, lo que les ha costado millones a las eléctricas.

Para arreglar eso, la vieja empresa Eletrobras armó un proyecto piloto en Bahía que mezcla viento, sol y baterías para alimentar centros de datos; algo parecido a lo que hace otra empresa llamada Renova Energía, que está construyendo seis instalaciones con mucha potencia.

El 1 de julio van a prender las máquinas en Ivinhema para probar si la planta puede generar bitcoins a buen ritmo y si el costo de producir biomasa les sale chido.

En los próximos meses, productores de caña de otros países como Argentina, Colombia y México van a estar pendientes de este experimento. De cómo salga dependerá si estos países siguen nomás vendiendo materia prima, o si empiezan a usar sus residuos para entrarle a la competencia digital en serio y de manera más inteligente.

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