¡Perú y El Salvador se unen para revolucionar el juego de la tokenización!
El mero Juan Pichihua, que es el mero mero de la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) en Perú, anda bien pilas con la idea de que todos tengan chance de entrar al mercado de valores, sin tanta bronca ni rollos complicados. Por otro lado, Juan Carlos Reyes, que manda en la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD) de El Salvador, dice que la tokenización es la llave para que esa inclusión sea real y sin rodeos.
Resulta que estas dos bandas, la SMV de Perú y la CNAD de El Salvador, se juntaron para darle una pensada bien seria a la tokenización de activos del mundo real (o sea, cosas chidas que se pueden convertir en tokens digitales). La idea es abrirle la puerta a más gente, como las pymes y las zonas rurales olvidadas, bajando costos y haciéndolo todo más accesible.
Juan Pichihua dijo que es súper importante bajar los precios para entrar al mercado de capitales y así que más banda pueda invertir sin miedo. Por su parte, Juan Carlos Reyes explicó que con la tokenización se pueden partir los activos en pedacitos más chiquitos, hacerlos líquidos y transparentes – o sea, todo más chido y fácil de manejar en los mercados secundarios.
Para Reyes, el futuro de la inclusión financiera está en tres cosas: digitalizar todo, cumplir las reglas al 100 y usar la tokenización con supervisión bien estricta para evitar rollos y fraudes. Mientras tanto, Pichihua subrayó que El Salvador está echando la mano con su experiencia en todo lo digital y que eso sirve para expandir y democratizar el mercado de valores sin que nadie se quede afuera.
Esta onda de charlas entre Perú y El Salvador viene luego de que El Salvador lleva ya más de tres años con su Ley de Emisión de Activos Digitales, una ley bien rifada que regula todo el rollo digital. Además, la CNAD no está sola: hace poco se alió con el Banco Central de Uruguay para compartir puntos de vista sobre monedas digitales, y hasta dieron un curso en Argentina sobre cómo fiscalizar activos reales con tecnología descentralizada.
Aunque no es fácil adaptar las reglas que nacieron con el bitcoin a los bancos tradicionales, estas juntadas entre Perú, Argentina y Uruguay muestran que quieren encontrar formas tecnológicas que le echen paro a la banca y cambien cómo se financia la banda acá en América Latina. Todo apunta a que el futuro será digital, transparente y, sobre todo, para todos.

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