La normativa europea para stablecoins se queda bailando en el limbo ¡todo por presión política!
La bronca con las stablecoins en Europa se puso intensa y, por ahora, todo se frenó. Resulta que la Comisión Europea iba a sacar una guía para darle luz verde a ciertos activos digitales como el USDC, pero ahora la pausan nomás.
Esta guía, que se llama Q&A (preguntas y respuestas), iba a aclarar cosas como si un emisor europeo podría sacar un token junto con una empresa de otro país, o si las reservas se pueden compartir, y quién se hace responsable cuando algo sale mal.
¿Por qué se detuvo todo? Porque el Banco Central Europeo (BCE) y varios diputados de la Eurocámara dijeron que esto trae broncas pesadas para la estabilidad financiera y hasta problemas políticos.
La discusión principal es sobre unas stablecoins que permiten que diferentes oficinas en varios países, como EU y Europa, emitan el mismo activo. Por ejemplo, USDC y USDG (que saca la empresa Paxos). La jugada es que si una oficina tiene problemas para pagar, puede usar la reserva de la otra.
Eso suena chido, pero la ley europea no tiene reglas claras para este tipo de modelo internacional, así que pues hay lío legal. Por ahora, las stablecoins sí están permitidas en Europa, pero con condiciones que no contemplan esta compartición entre países.
El BCE dice que esto es un problema grave porque las reservas europeas podrían usarse para pagar fuera de Europa, y los supervisores locales no podrían controlar eso, lo que debilita las protecciones.
Entonces, no hay acuerdo y se armó un buen rollo sobre quién tiene la autoridad para decidir. El BCE cree que esto no se arregla con una simple guía, sino que necesitan reglas bien chidas y estrictas.
Por eso, todo apunta a que el debate se va para largo, hasta la revisión de la ley MiCA en 2027. Mientras tanto, aunque en Bruselas se peleen, la gente sí sigue usando las stablecoins como si nada.
De hecho, un reporte reciente de OKX dice que las stablecoins se están empezando a usar más para la vida diaria, como para comprar comida y otras cosas, sobre todo en supermercados. En Países Bajos, por ejemplo, casi el 40% del gasto con estas tarjetas es en el súper.
Pero los de la autoridad siguen alerta. El BCE calcula que el mercado de estas monedas digitales anda entre 450 y 700 millones de euros, que es poca cosa comparada con la banca tradicional, pero les preocupa que si se descontrola, Europa pierda poder para manejar su dinero.
Desde la industria, gente como Dante Disparte, de Circle, dice que todo está legal bajo MiCA y que el rollo es puro político. Otros expertos dicen que esta pelea tiene a las empresas europeas en desventaja para manejar plata y pagos internacionales.
En resumen, aunque las criptos estables quieren entrar fuerte en el sistema europeo de pagos, la falta de reglas claras estanca todo y deja a Europa muy conservadora frente a cómo está cambiando el mercado digital en el mundo.

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