La mega estafa crypto que podría hacer temblar a los grandes bancos y cambiar sus planes blockchain, ¡alerta Jefferies!
¿Qué pedo con el hackazo de 293 millones de dólares que le dieron a Kelp DAO? Pues resultó ser un mega aviso para Wall Street y las financieras tradicionales, quienes ahora andan pensando en darle una pausa a sus rollos con blockchain para no meter la pata con la seguridad.
El 18 de abril se armó la que no se veía cuando unos hackers clavaron tokens sin respaldo y los usaron como si fueran billetes para pedir prestado por todos lados. Se dice que el grupo de hackers podría andar relacionado con los rusos… bueno, mejor dicho, con el temido Lazarus Group de Corea del Norte. Esto hizo que en los mercados cripto se desatara un desmadre: tokens cayendo, liquidez escasa y varios protocolos en broncas.
Un analista de Jefferies, Andrew Moss, comentó que este gacho movimiento no solo le va a doler a las empresas cripto, sino que también puede hacer que las firmas tradicionales se echen para atrás con sus planes de tokenizar cosas como fondos, bonos y depósitos. Dijo que aunque la tokenización va en subida con las inversiones institucionales, este pata de hackeo puede hacer que le piensen dos veces antes de seguirle para adelante, pues los riesgos de seguridad están al tiro.
Lo peor es que el hack se dio porque los hackers se metieron por un “puente” en la blockchain que sirve para mover activos entre diferentes redes, y que funcionaba con un solo validador. O sea, un punto único de falla, lo cual no es buena idea en algo que se supone descentralizado.
Esto pega duro para bancos y gestores de activos, porque un chorro de esta onda de tokenización usa esa infraestructura para mover lana y mantener la liquidez. Sin puentes seguros, los mercados podrían fracturarse y los activos tokenizados no servirían pa’ nada.
En el mundo DeFi, la cosa está dura: la plataforma de préstamos Aave se quedó con casi 200 millones de dólares en deudas malas, su valor total bloqueado cayó 9 mil millones y la liquidez está bien apretada, con algunos pools congelados o casi al tope, aumentando el riesgo de liquidaciones forzadas.
Aunque Moss no cree que esto se cargue los mercados financieros tradicionales, sí piensa que la desconfianza va a frenar la adopción en el corto plazo y que varias firmas van a parar o frenar sus proyectos para revisar bien la seguridad y rediseñar sus sistemas.
Eso sí, el panorama a largo plazo no está tan feo. Con regulaciones avanzando y mejoras en la infraestructura, los intereses institucionales siguen firmes. Los stablecoins, en particular, podrían crecer un buen en pagos, desde ventas hasta transferencias internacionales y nóminas.
Pero, la neta, la industria cripto sigue siendo nueva y necesita tiempo para madurar. Hay que armar sistemas más chidos para que la tokenización crezca sin que se estén dando estos zapes.
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