¡EE.UU. quiere que la Reserva Federal sea la nueva casa de las criptomonedas!
El 21 de abril de 2026, el Congreso de Estados Unidos recibió una propuesta bien chida llamada Ley PACE (por sus siglas en inglés), que nacieron de la mente de dos representantes, Sam Liccardo y Young Kim. La idea es darle un refresh al sistema de pagos del país para que las fintech y las empresas de criptomonedas puedan conectarse directo con la Reserva Federal, pero de manera bien regulada.
¿Por qué? Pues porque el sistema actual está medio lento y hay un montón de intermediarios que hacen que las transferencias digitales tarden más y cuesten más lana. Los legisladores dicen que eso frena la competencia y retrasa que tengamos pagos más rápidos y fáciles.
Con esta ley, las empresas de pagos que cumplan con los requisitos podrían registrarse más fácil y conectarse directo a los sistemas de pago de la Reserva Federal, bajo la mirada estricta de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC). Además, los fondos de la banda estarían bien protegidos: separados de los activos de las empresas, y sin riesgo de que se usen mal.
También van a haber auditorías seguidas para asegurarse de que todo esté en orden, y si alguna empresa se rifa mal y quiebra, haya reglas claras para que a la gente le devuelvan su dinero rápido. La ley también abre la puerta para que otras compañías aprobadas puedan usar ciertos canales de pago federales sin broncas.
Lo bueno es que esta movida ya tiene el apoyo de varios en la onda fintech y de criptomonedas, como la Blockchain Association y la Financial Technology Association. Ellos dicen que esta ley puede hacer que los pagos sean más baratos, rápidos y eficientes en USA.
Todo esto cae justo en medio de un debate más grande sobre cómo las fintech y las cripto podrían acceder a la infraestructura de pagos de la Reserva Federal. De hecho, el banco central ya estaba echándole un ojo a ideas como las “payment accounts”, que dejarían a algunas entidades no bancarias usar sistemas de pago federales bajo supervisión.
Así que, ya sabes, si todo avanza, pronto podríamos ver cómo la forma de manejar la lana en Estados Unidos cambia para bien, con pagos más frescos y sin tantas vueltas.

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