¡De CEO europeo a pionero bitcoin: el loco plan de un empresario que eligió Honduras para construir su imperio digital!

¡De CEO europeo a pionero bitcoin: el loco plan de un empresario que eligió Honduras para construir su imperio digital!

En busca de nuevas formas de hacer las cosas, varios emprendedores tech le han puesto el ojo a Centroamérica como un laboratorio para probar nuevas reglas del juego. Uno de ellos es Tomek Kołodziejczuk, un tipo que estuvo a cargo del Bitcoin Film Festival en Varsovia por diez años y que decidió dejar la cómoda estabilidad de Polonia para mudarse a la isla de Roatán, en el Caribe hondureño. Ahí aterrizó en Próspera, una Zona de Empleo y Desarrollo Económico (o ZEDE), donde las empresas pueden usar bitcoin como forma oficial de pago y elegir sus propias leyes para operar.

¿Por qué cambió de rumbo? Pues porque ya no confía en los gobiernos tradicionales de Europa, que, según él, no sueltan el control ni tantito porque andan bien atascados en su burocracia. En una plática con el podcast Bitcoin Latam Report contó que lleva años intentando que su comunidad en Polonia cambie de mentalidad, pero al final se dio cuenta de que esos países ya están “secuestrados” por sus propias mafias institucionales y jamás van a dejar el poder fácil.

Para Tomek, esa parálisis de los estados modernos es el principal freno para que gusten y suelten modelos financieros más rifados, así que decidió buscar terrenos más flexibles y menos amarrados.

En Próspera encontró exactamente eso: un lugar que tiene autonomía para sus leyes civiles y regulatorias, aunque el derecho penal es del gobierno hondureño. Los impuestos son alivianados: solo 5% sobre ingresos personales, 1% para empresas y 2.5% de IVA. No hay impuestos chafas como el de ganancia de capital o herencias.

Lo más cool es que las empresas pueden decidir bajo qué marco legal quieren operar, ya sea uno extranjero o el propio de Próspera. Según Tomek, lo más chido es que bitcoin funciona como la moneda oficial para pagar impuestos y contabilidad dentro de la zona. Así montó su proyecto Bitcoin District, con eventos como retos de programación, juegos y retiros internacionales, y tiene en mente armar toda una comunidad para vivir y trabajar en los próximos tres años.

Ahora, no todo ha sido color de rosa. La seguridad jurídica de estas zonas ha estado en jaque durante años. Las ZEDE estuvieron en medio de un pleito legal fuerte porque algunos en el gobierno hondureño decían que iban contra la Constitución. Pero con el nuevo gobierno las cosas parecen más prometedoras, ya que apoyan más estas zonas especiales.

En la práctica, echar a andar todo esto y que la gente local se prenda en la onda digital ha sido difícil. Tomek reconoce que en Roatán la gente anda más clavada en lo tradicional: el campo y el turismo, no tanto en tecnología o en guardar sus ahorros en bitcoin. Por ahora, la mayoría ve a bitcoin como un lugar seguro para guardar valor, pero no tanto como una moneda del día a día en la isla.

En el mismo Roatán también funciona el Bitcoin Center, una escuela para enseñar sobre bitcoin, dirigida por otro europeo que dejó su tierra y se vino pa’ Honduras. El caso de Tomek es parte de un movimiento creciente de bitcoineros que se aventuran en Latinoamérica, buscando lugares con leyes flexibles para hacer que sus ideas despeguen.

Estos lugares se están transformando en “ciudadelas” bitcoin, donde quieren construir economías basadas en esta moneda digital. Aunque la mayoría todavía está en proceso y se enfrentan a retos grandes, como incluir a la gente local y hacer que estas comunidades funcionen de verdad, y no solo para los extranjeros que llegan con billete y tecnología.

Al final, esta mezcla de códigos informáticos que nadie controla y leyes que se pueden adaptar está jalando a varios inversionistas desde Europa hacia las playas hondureñas. Y pues, ahí andan, buscando armar algo diferente, un futuro con menos reglas rígidas y más libertades para innovar.

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