El FMI rompe esquemas: ni stablecoin al 100 ni CBDC directo, ¡descubre su mezcla sorpresa!

El FMI rompe esquemas: ni stablecoin al 100 ni CBDC directo, ¡descubre su mezcla sorpresa!

El FMI acaba de soltar la sopa sobre el dinero digital, y no está ni a favor ni en contra de los extremos, sino que se avienta con un plan medio chido.

En una nota del 1 de abril, firmada por Tobias Adrian, el mero mero del Departamento de Mercados Monetarios, dicen que ni las stablecoins privadas ni las CBDC (esas monedas digitales que suelta directo el banco central a la raza) funcionan solitas para mantener todo seguro y a gran escala.

¿Entonces qué propone? Pues una cosa llamada moneda digital sintética de banco central, o sCBDC para los cuates. Aquí, los privados regulados son los que venden las monedas digitales, pero estas están 100% respaldadas con reservas del banco central. Eso sí, el banco no da la moneda digital directo a nosotros, sino que es quien pone la garantía para que el billete digital valga igual que el de siempre y no haya broncas.

Los bancos privados se encargan de la tecnología, la atención a las personas y de cumplir las reglas. Lo bueno es que el dinero de verdad, el que no se puede falsificar, sigue siendo público y seguro.

El FMI dice que las stablecoins privadas, aunque estén respaldadas por cosas como deuda pública, se la juegan dependiendo de que sus emisores puedan pagar cuando se les piden y de que haya liquidez en los mercados. Eso es como andar en la cuerda floja: en tiempos normales todo va bien, pero si se pierde la confianza, ¡aguas!, se pueden dar corridas. Y aunque tengan reservas, eso no basta, porque hace falta una red de seguridad pública.

Por otro lado, una CBDC pura, emitida directo por el banco central, quita el riesgo de crédito, pero pone al banco a mover pura maquinaria nueva con riesgos en su operación y sus finanzas. Por ahora, ese modelo se ve mejor para grandes transacciones entre bancos o para la infraestructura financiera, no para todos nosotros en el día a día.

Lo que propone el modelo sCBDC es lo más chido: juntar la creatividad y alcance de los privados, con la confianza y estabilidad que solo un banco central puede dar. Pero ojo, esto no es fácil: se necesita que los bancos centrales den acceso controlado a sus balances, que haya supervisión muy fuerte y que los modelos de negocio privados sean bien pachones para no arruinar la confianza del público. Y bueno, aún nadie ha logrado esto al 100%.

No hay fechas ni países que estén listos para lanzarlo a lo grande, pero el FMI ya tiene la idea clara para evaluar todas las propuestas que vayan llegando en los próximos años. Así que estén al tiro, que el futuro del dinero digital apenas comienza.

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