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Satoshi decía que Bitcoin no depende de un algoritmo fijo, sino del acuerdo de todos para actualizarse. También avisaba que un cambio brusco sería un lío, pero uno poco a poco se puede manejar.
En el clima de chismes y debates del mundo bitcoiner por el estudio nuevo de Google Quantum AI que habla de la amenaza de la computación cuántica a Bitcoin, volvió a salir a la luz una plática que tuvo Satoshi en 2010 en el foro BitcoinTalk. Ahí ya traía la idea de cómo la red podría reaccionar si alguien conseguía romper su criptografía.
Todo empezó cuando alguien preguntó si Bitcoin se volvería inútil si las firmas digitales fueran vulneradas. Satoshi contestó que no, que si el problema llegaba despacito, la red podría cambiar su manera de firmar antes de que el daño fuera grave.
Propuso una solución clara: actualizar el software para que, al darle click, cada wallet firme el dinero con un nuevo algoritmo más seguro, como si te estuvieras enviando tú mismo la lana con mejor candado.
Esto quiere decir que cada persona migraría su dinero por su cuenta, sin que nadie tenga que decir cómo ni cuándo.
La cosa se pone más seria si se rompe del todo el SHA-256, que es el algoritmo principal que protege todo el rollo del minado y que se cree resistente a ataques cuánticos. Si eso pasa, Satoshi dijo que podrían ponerse de acuerdo para elegir hasta dónde estaba todo bien, dejar eso atrás y seguir con un algoritmo nuevo.
Eso significa tres cosas: primero, que Bitcoin no está encadenado a un solo algoritmo, puede cambiar; segundo, que la solución es tanto técnica como social, porque todos tienen que estar en la misma sintonía; y tercero, que esto implicaría un cambio fuerte en las reglas, una bifurcación dura (hard fork), que todos deben aceptar para seguir en el juego.
Lo importante para Satoshi es que la amenaza sea lenta, no de golpe. Si pasa así, hay chance de hacer la transición sin tanto rollo.
Pero hay bronca con los bitcoins en wallets viejitos, donde el dueño anda desaparecido, muerto o perdió las claves. Esos bitcoins no se pueden mover a la nueva versión y están vulnerables porque ya han mostrado su clave pública, lo que es un punto débil contra ataques cuánticos. Si alguien maloso logra agarrar esas claves y mover esos bitcoins, podría sacar una cantidad gigante de repente, y eso le pegaría al precio y al prestigio de Bitcoin.
Para evitar eso, Jameson Lopp propuso en 2025 un plan para “quemar” esos bitcoins viejitos que nadie puede mover, para que no se genere ese problema.
Todo esto volvió a estar caliente porque Google Quantum AI sacó un estudio que reduce casi 20 veces el hardware cuántico necesario para romper la criptografía de Bitcoin. Además, Google adelantó su plan para migrar a tecnología poscuántica para 2029, apretando el tiempo para que la comunidad se prepare.
La gran pregunta ahora no es si la idea de Satoshi funciona, sino si toda la banda que sostiene Bitcoin puede coordinarse rápido cuando llegue la hora. ¿Estaremos listos o nos va a agarrar en curva?

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