¡Los préstamos secretos que podrían desatar billones en DeFi y revolucionar tu bolsillo!

Opinión de Jason Delabays, líder del ecosistema blockchain en Zama

Aunque DeFi (esas finanzas descentralizadas de moda) está volviendo a tomar fuerza, la neta es que la mayoría de la lana del mundo financiero tradicional sigue fuera de su alcance. Muchos culpan a que no escalan bien, a las reglas o a lo complicado que es usarlo. Pero la verdadera bronca es otra: la falta de privacidad. Si arreglamos eso, se abrirían las puertas a billones de dólares.

Para que te des una idea, en diciembre de 2021 DeFi tenía como 260 mil millones de dólares, su máximo histórico. Suena a mucho, ¿no? Pero si lo comparas, es calderilla, pues todos los días el mundo mueve cantidades enormes: solo el mercado de divisas maneja 7.5 billones de dólares al día y el de bonos está valuado en más de 130 billones.

Desde la caída de 2022-2023, DeFi se ha estado levantando. Los protocolos de préstamo han resistido y los valores bloqueados vuelven a subir. Pero eso no significa que estén agarrando toda la lana en el mundo, no es que no puedan crecer, sino que les falta algo clave para que las instituciones se animen a entrar: privacidad.

La tecnología que está quitando la piedra en el zapato

Para las instituciones y los inversionistas con mucha lana, la confidencialidad es sagrada. El problema es que en las blockchains públicas todo se ve: cada depósito, préstamo y retiro está a la vista. Eso emociona a los criptofans, pero el dinero serio prefiere que las cosas estén bajo llave.

Por eso, muchos ven a DeFi como una promesa lejana. Pero gracias a avances en Cifrado Totalmente Homomórfico (FHE para los cuates), esa realidad podría estar más cerca de lo que pensamos.

FHE ya no es solo teoría nerd; permite que los datos se usen sin necesidad de desencriptarlos. La información sensitiva puede seguir segura incluso mientras se procesa. Así, las instituciones podrían entrar a DeFi sin exponer sus secretos ni las de sus clientes.

Préstamos sin garantía y la nueva era

Piensa en los préstamos sin garantía: uno de los usos obvios para FHE en DeFi y un punto que refleja cómo funciona el crédito clásico. En finanzas tradicionales, casi no hay sobrecolateralización (o sea, no tienes que dejar doble de garantía), pero en DeFi sí, y eso limita mucho su potencial.

Con FHE, un usuario podría mandar datos cifrados de su historial crediticio o KYC (conoce a tu cliente) a un protocolo. El contrato inteligente revisaría esa info sin verla y, si cumple, podría pedir prestado sin dejar garantía y manteniendo todo privado. Si no cumple, el prestamista tendría cierto permiso para desbloquear datos específicos y tomar acciones legales fuera de la cadena.

Así, las instituciones que saben de riesgo y créditos podrían entrar a DeFi sin andar enseñando sus cartas o datos de clientes.

Estos préstamos privados harían a DeFi más flexible, inclusivo y parecido a las finanzas de verdad. Y esto apenas es el comienzo; FHE puede revolucionar todo el sistema de préstamos de DeFi.

Imagina tomar los protocolos top de hoy y meterles tokens confidenciales, puntuaciones cifradas, montos de préstamo ocultos y protección contra bots que quieren sacar ventaja (MEV). Esto no es solo un upgrade, es una transformación total.

Para las instituciones sería tener fondos privados donde las posiciones se mantienen secretas, y para los usuarios normales, préstamos sin garantía con protección contra esos bots que roban en la jugada. Así, DeFi podría escalar a billones sin perder la confianza.

Antes, las blockchains públicas eran mejores para abrirse y conectarse, pero las privadas daban más privacidad, cosa que las instituciones necesitan. Con FHE, las públicas podrían tener la privacidad de las privadas sin sacrificar lo bueno.

Retos por delante, pero no está imposible

Todo suena padrísimo, pero para que DeFi crezca y lleve esos billones del mundo tradicional, no basta con datos y préstamos cifrados; hay que armar una base nueva y resolver varios retos.

Las liquidaciones son difíciles porque con datos cifrados, activar esas órdenes que ya conocen los protocolos se complica. Aunque FHE puede comparar datos, avisar a quienes deben ejecutar liquidaciones sin revelar info es todo un reto.

El sistema de créditos también es para pensarse. Coordinar el KYC cifrado y cómo aplicar castigos en caso de impago necesita armonía técnica y legal; es la bronca de siempre: balancear privacidad y responsabilidad.

La protección contra esos locos de MEV requiere seguir trabajando. Esconde las cantidades, pero quizá hace falta mezclar estrategias para que no se vean ni patrones de transacción.

La liquidez se voltea porque, por ejemplo, el cWETH no es lo mismo que Wrapped Ether, pero ya tienen ideas para arreglarlo con incentivos y wrappers suaves. Y en cuanto a la experiencia del usuario, las herramientas para descifrar deben ser fáciles, como manejar una cartera normal.

A los oráculos también hay que darles solución porque pueden filtrar precios que den pistas de los datos. Se espera que oráculos compatibles con FHE lleguen para tapar esos huecos.

Ninguno de estos es el fin del mundo; son puzles por armar antes de que DeFi alcance su nivel máximo. Nadie va a venir al ruedo si todo lo que haces está a la vista, y los usuarios no deberían tener que sacrificar privacidad o dejar doble garantía para pedir préstamos.

Con los avances veloces en FHE, lo que parecía ciencia ficción: la eficiencia de DeFi, la privacidad de un banco suizo y los créditos reales, todo onchain, podrían estar a la vuelta de la esquina.

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